La esperanza de un anarcocapitalista para una Cuba libre

Entrevista: Ray Luna Rodríguez busca unidad y valores liberales

Ray Luna Rodríguez in exile in Mexico.

Ray Luna Rodríguez es profesor, bloguero y asesor en Mises Cuba. Vive exiliado en México con su esposa y su hijo. (Ray Luna)

La traducción a inglés.

¿Cuál es la situación actual de la resistencia en contra del régimen? ¿Es fútil o no? 

Más que una resistencia, yo diría que hoy existe una lucha vis-à-vis contra el régimen castrista y no cabe duda de que esta batalla está en su mejor momento. Nosotros, los cubanos opositores hemos madurado. La oposición está muy bien organizada y crece cada vez más, y no teme tomar la plaza pública.

Antes, en los años 70, defensores de los derechos humanos como Ricardo Bofill Pagés se enfrentaban al gobierno prácticamente solos y, por ende, este podía darse el lujo de desaparecerlos de la faz de la Tierra sin que nadie se enterase – normalmente por largos periodos de cárcel.

Actualmente existen dentro Cuba un número creciente de organizaciones políticas —todas ilegales. Lo que implica que el número de afiliados es desconocido, aunque tremenda y visiblemente superior si se lo compara con el de hace 10 o 15 años.

Por supuesto, el tema de los derechos individuales continúa ocupando el lugar número 1 en la agenda opositora cubana. Sin embargo, por estar en su “mejor momento” no quiero decir, precisamente, un momento en el que no emerjan nuevos e imprevisibles problemas. Pues, la legitimidad es un desafío fundamental. Me refiero a la legitimidad de tipo moral, además de la legal.

Desafortunadamente, partidos políticos de más o menos reciente creación y nuevas figuras levantan las suspicacias de la opinión pública, no sólo dentro de Cuba misma, sino en el exilio y la diáspora.

Tenemos, por ejemplo, un nuevo partido que lleva el nombre de Unión Patriótica, el mismo nombre que adoptó el brazo político de la narcoguerrilla colombiana en los 80 ¿es una simple coincidencia? Quizá, pero esta es la clase de cuestionamientos que con frecuencia los cubanos nos hacemos. Su líder es José Daniel Ferrer, miembro del Grupo de los 75. Así mismo, es uno de los más importantes activistas del Proyecto Varela, una iniciativa del Movimiento Cristiano Liberación redactada por el propio Oswaldo Payá (1952 – 2012).

Otro ejemplo: el caso de Eliecer Ávila – líder de Somos+ – un ingeniero ex militante de la Unión de Jóvenes Comunistas que salió a la palestra no hace muchos años cuando protagonizó un altercado televisivo enfrentándose al ex presidente de la Asamblea Nacional de Poder Popular, Ricardo Alarcón. Hoy se nos presenta como uno de los líderes opositores juveniles más inteligentes y críticos, sin embargo muchos no pueden olvidar la vil palinodia que representó ante los medios de comunicación a los pocos días de aquel incidente o que se niegue a marchar junto a las Damas de Blanco y acuse de corruptos a otros opositores para justificarlo.

Todo esto puede parecer a los ojos de la comunidad internacional —preocupada por los asuntos cubanos— una suerte de intriga política a la que no hay que prestar demasiada atención. Ahora bien, nada empece que, como ha dicho una y otra vez la escritora Zoe Valdés —exiliada en Francia—, el gobierno esté forjando una oposición falsa a la Dzerzhinsky. Me atrevo a afirmar que en el caso cubano, el axioma: “el que estés paranoico no significa que no te estén vigilando”, nos viene como anillo al dedo.

Por otro lado, creo igualmente que aunque existan partidos antiguos y probos, como el Movimiento Cristiano Liberación  o el Cuba Independiente y Demócrata, tampoco debemos establecer como criterio estándar, lo viejo por bueno y lo nuevo por malo. Verbigracia, el Movimiento de las Damas de Blanco, que no logran que las demás organizaciones se sumen a sus marchas, a pesar de demostrar – con las palizas que reciben cada domingo – su enorme legitimidad en la lucha por la liberación de los presos políticos, lo que es en sí una calamidad.

Las circunstancias en las que nos encontramos son de división entre la oposición. En mi punto de vista, este desafío se origina desde el problema de la legitimidad y el prevaleciente caudillismo – a creencia que se necesita un hombre fuerte o un líder militar para dirigir cualquier problema que tengamos. Creo, con toda seguridad, que sí trata de un problema real que está demeritando la lucha contra el régimen castrista, defecto del que inevitablemente toma ventaja una y otra vez.

A todo esto se suma el advenimiento de medios digitales independientes dentro de la isla que gozan de una tolerancia inaudita, tal es el caso de 14yMedio, el tabloide digital de Yoani Sánchez. Para algunos se trata de una treta más del gobierno y, para confirmar, se basan en el simple hecho de que el socialismo cubano es intrínsecamente liberticida y tiránico. Su desarrollo y aprobación creciente, al tiempo que otros son censurados, sugiere que el gobierno no tiene problema con ello.

Ahora bien, si me preguntan cómo curarnos de esta grave afección diría que aplicando el criterio epistemológico de probabilidad de clase. Pues, si no sabemos nada de quienes de modo singular integran esta clase, no debemos distraernos. Enfoquémonos en lo más importante: ¿se opone al régimen? ¿Fortalece a la causa opositora?

Lo más importante en este período transicional es conseguir un espacio, por pequeño que sea, de libertad; crear un medio en donde poco a poco vaya reconstruyéndose el tejido de la sociedad civil en su totalidad. Después de todo, si Castro se infiltra en la oposición con el objeto de dar paso a la transición pacífica , esto quiere decir que forzosamente será la oposición la que esté, por así decirlo, infiltrando al castrismo.

Por eso, digan lo que digan, mi lema es: ¡Apóyalos a todos, y trabaja en conjunto! Pues, lo verdaderamente primordial es desafanarnos de la inmovilidad social política y económica reinante; pasar de este estado de desoladora insatisfacción a otro menos insatisfactorio. Resta hablar de otros problemas como los tecnicismos legales de los que se vale el gobierno para ejercer a represión más descarada tan impunemente.

¿Quién sabe si nuestra lucha es fútil? Sin importar nuestra probabilidad de victoria, cualquier lucha que se dé por la causa de la libertad goza de enorme relevancia. Esta lucha que los opositores cubanos están dando día tras día, con el valioso apoyo, por supuesto, de los cubanos y amigos de otros países en el exterior tiene una significación histórica colosal, sobre todo por la dignidad que implica la batalla.

¿Existe alguna comunidad libertaria en Cuba? Si es así, ¿qué han logrado?

Sí, existe una pequeña comunidad libertaria dentro de Cuba. Un movimiento muy joven y turgente que, dicho sea de paso, inició Joicy García quien hoy se encuentra en el exilio. Nelson Chartrán, un abogado habanero de luenga trayectoria en la lucha por la libertad, lleva la batuta en el Instituto Mises Cuba allá en la isla y también se hace cargo del Club Anarcocapitalista de Cuba. No obstante, los medios para esparcir la semillita del libertarismo dentro de Cuba son todavía muy escasos – y aún más por la censura – lo que dificulta enormemente la divulgación de nuestras ideas.

Chartrán se encuentra peleando para expandir Mises Cuba hacia una asociación internaional y conseguir una red de apoyo. Alrededor del mundo, cada vez hay más cubanos interesados en nuestra filosofía que se afilian a nuestras redes sociales, lo que consideramos un éxito. No se nos pasa el hecho de que la oposición cubana debe ser nuestro blanco principal. Queremos que los gobernantes del futuro se vean enteramente embebidos de nuestro pensamiento – los principios del capitalismo y de una sociedad libre.

Esta tarea fue iniciada por Carlos Alberto Montaner – el único liberal intelectual de la oposición – quien ha estado en esta lucha por más de 40 años, y quien aún tiene mucho más para defender.

Justamente, el propósito de mi trabajo como asesor académico del Instituto Mises Cuba y de mi blog, Retórica Socialista, es tratar de salpicar a la oposición con las ideas. Sobre todo, de los tres pensadores de mayor influencia: Ludvig Von Mises, Ayn Rand y Murray Rothbard. En mi caso particular, estoy más que nada interesado en los problemas filosóficos que plantea el libertarismo, por eso siempre trato de referir a Walter Block o Hans Hermann Hoppe.

Tengo la vana esperanza de que me lean, no por una cuestión narcisista, sino porque de veras quiero un futuro para Cuba donde el capitalismo sea el sistema social que la gente adopte con orgullo. Los libertarios cubanos tendremos muchísimo quehacer en los años por venir.

¿Cuál es el mejor escenario posible para Cuba dentro de 10 a 20 años? 

Sin lugar a duda, creo que Cuba será el último bastión del capitalismo mundial, en caso de que el socialismo siga ganando la batalla en el resto del mundo. Veo a Cuba como un faro de libertad iluminando, incluso, al Norte, pues, este momento del que hablaba hace poco no es más que un mal trance, un escollo, en el devenir deslumbrante de un pueblo tradicionalmente atraído hacia formas de vida pacíficas y cooperativas. En general,  los hombres aman la libertad. Por tanto, no creo que, una vez recuperada, los cubanos se la dejen arrebatar nuevamente. Dicen que el que tuvo una vez puede volver a tener. ¡Tengamos, pues!

¿Cómo pueden ayudar las organizaciones o individuos desde el exterior? 

Principalmente, en la tarea de la divulgación. Este paso que ha dado The Stateless Man es importante. Estoy seguro de que a partir de esta entrevista muchos otros libertarios del mundo querrán conocer y ponerse en contacto con nuestro trabajo.

Debo decir que no ha sido poca la solidaridad que hemos recibido de parte de la comunidad libertaria a nivel global. Pienso que ayudarnos a llegar hasta los medios de comunicación y divulgación libertarios a nivel de nación o, incluso, continental, es lo mejor que pueden hacer por nosotros, porque será el modo en que la oposición en el exilio y la propia oposición interna vuelvan la vista hacia el pensamiento liberal-libertario cubano.

¿Cuál es tu opinión sobre la política de Estados Unidos que permite a todos los cubanos ingresar y quedarse? ¿Acaso eso no implica dejar lo peor atrás, sin poder defenderse de ellos mismos?

Justo arriba hablaba de la legitimidad, ahora vuelvo otra vez a este tema porque atañe a las dos partes: al gobierno y a la oposición por igual. La reanudación de las relaciones tiene dos caras, como todas las cuestiones. Por un lado, el gobierno —ilegítimo en principio— gana cada vez más legitimidad política a nivel global. Y más ahora con los esfuerzos que se realizan en La Habana por lograr la Paz para los colombianos. Por el otro, habrá una apertura obligatoria, una tolerancia que el gobierno tendrá que soportar, a la tecnología y, por tanto, a la comunicación.

O sea, se vendrá abajo la cortina de hierro que durante muchos años ha enceguecido al pueblo llano. La tecnología siempre vence al autoritarismo. En buena medida, un ciudadano informado es un ciudadano más libre.

También, como antiimperialista y aislacionista (en el plano de la diplomacia) que soy, veo con buenos ojos este acercamiento político al tiempo que comprendo que Cuba no es un país para la actual administración socialdemócrata norteamericana, es un negocio.

No tengo idea de cómo ni cuándo va a finalizar la transición, pero sé que el vociferado restablecimiento de las relaciones, a la larga, tendrá consecuencias inesperadas para el castrismo. Una de ellas será la derogación de la ley que permite a los cubanos asilarse en los Estados Unidos y olvidarse de los tribulaciones que vivieron en la isla y de paso, de las que siguen viviendo los de adentro.

La abolición de dicha ley obligaría a los cubanos a hacerse bien cargo de sí mismos, a tener que buscar otra salida que no sea escapar de los problemas. Una medida como esa acabaría con la apatía del cubano común hacia la política.

El cambio, venga de donde venga, bueno o malo, siempre llega y eso es algo que nosotros, huyendo de nuestros propios problemas, hemos prolongado demasiado.

Fergus Hodgson About Fergus Hodgson

Fergus Hodgson is an economic consultant, media executive, athlete, and traveler. He holds degrees in economics and political science from the United States and New Zealand, and he has lived in eight countries. Follow @FergHodgson.

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